Del llibre Una Iglesia nazarena de Víctor Codina SJ. Ed Sal terrae, pàg. 180
Los evangelistas nos narran que las mujeres, al amanecer del primer día de la semana, fueron al sepulcro para ungir el cuerpo de Jesús; se preguntaban quién les retiraría la piedra del sepulcro y se vieron sorprendidas al ver
